A propósito del salario mínimo

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Hay una diferencia gigantesca en la definición de dos términos: Aumentar y reajustar. Sin entrar en muchas honduras diríamos que el primero nos habla de más cantidad y el segundo, si somos bien elementales, nos dice que es cuando se ajusta algo que esta desajustado.

Y ustedes dirán porqué enfatizo en la diferencia entre los dos términos. Porque tal parece que muchos, entre ellos nosotros los periodistas, damos por sentado que es lo mismo.

Y esto se evidencia por ejemplo cuando cada fin de año comienza la ya tradicional discusión sobre el salario mínimo. Sin inmutarnos hacemos una sinonimia de aumentar y reajustar. Y vaya que eso tiene implicaciones en la interpretación de lo que es la definición de un salario mínimo que hoy devenga casi el 60 por ciento de la fuerza laboral de este país, aquellos que cuentan con la fortuna de tener un trabajo.

Históricamente el pago mensual mínimo ha estado por debajo de lo que realmente necesitaría un trabajador para cubrir las necesidades básicas suyas y de su familia. Pero como en economía todo vale, ahora se intenta justificar que esa cuenta debe hacerse considerando que en una familia ya no trabaja solo el hombre sino también la mujer. Es decir padres que deben salir en la búsqueda de recursos que puedan garantizar una mínima calidad de vida.

Luego nos preguntamos el porqué de familias disfuncionales donde hay poco o ningún tiempo para invertir entre padres e hijos y afianzar esos lazos que aseguran estabilidad emocional y afectiva.

Bueno pero eso será motivo de otro tema muy en discusión sin duda y que debiera preocupar no solo a sociólogos sino a los líderes de una economía capitalista que reposa sobre los hombros de quienes precisamente reciben ese salario mínimo que hoy, otra vez comienza a definirse.

Decíamos que sin sonrojarnos los periodistas sin mayor reflexión hablamos, la mayoría de veces, de “aumento del salario mínimo” y las menos de “reajuste del salario mínimo”.

Para no alargarme es menester decir que lo que hoy comienza a discutirse es un ajuste al salario mínimo teniendo en cuenta la inflación y aumento de costos que un trabajador debe enfrentar cada año.

La deuda histórica con la clase trabajadora colombiana que devenga el salario mínimo es un verdadero aumento del salario mínimo que sería poder cobrar más por su labor partiendo que los costos están cubiertos.

Es decir para ser más claro, que ese salario mínimo aumentado fuera una recuperación cierta del poder adquisitivo, aumentar su poder de compra pero claro soy demasiado iluso pensando que algo como eso se pueda dar si una tesis de quienes deben pagarlo hizo carrera. Aumentar los salarios resulta inflacionario. Lo volvieron, quien lo creyera,  dilema económico cuando es solo un tema de justicia y equidad con quien con su esfuerzo laboral, se convierte en la base, en la columna de un proceso productivo.

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Equipo Bogotá AMPM

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