Bogotá al regreso de Semana Santa

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La semana santa que pasó fue tiempo de reflexión desde lo espiritual pasando por el transcurrir de la cotidianidad en nuestra gran ciudad, desconocida por muchos y sufrida por todos.

Me encontré con varios columnistas haciendo una férrea defensa de la gestión de Enrique Peñalosa, desestimando las intenciones de revocatoria y recordando la parálisis que vivió la ciudad en grandes proyectos en los últimos gobiernos.

Fueron días en que se siguió especulando con las posibles renuncias de más alcaldes locales, producto de las denuncias sobre posible contratación irregular, hechas desde escenarios como la Personería Distrital.

Y comenzamos esta nueva semana con la inquietud sobre un inminente aumento de las tarifas de parqueaderos en la ciudad, decreto que en borrador en el despacho del alcalde ya generó toda suerte de posiciones, unas pocas a favor y la mayoría en contra.

Sobre lo primero, la defensa desde los medios de la gestión de Peñalosa, es bueno advertir que si se quieren encontrar hechos reales se pueden identificar sin mucho esfuerzo. La entrega del deprimido de la 94 por ejemplo, el avance de obras viales, las que le gustan al alcalde, como la Avenida a Bosa desde la Agoberto Mejía hasta la Ciudad de Cali; la nueva Estación Primero de Mayo para la integración del SITP y TransMilenio; las redes peatonales de Teusaquillo y El Rincón, las conexiones de ciclorutas  en la calle 26 y la Avenida Ferrocarril de Occidente desde la carrera 93 hasta la 100.

Podrá mostrar antes de terminar el año 2 nuevos colegios en las localidades de Fontibón y Suba. La verdad es que de nuevos colegios, la ciudad no sabía desde hace tiempo. Le ha metido el hombro al tema de las canchas sintéticas y parques barriales y se anuncian 7 parques zonales nuevos antes de acabar el 2017.

Polémicos pero hasta ahora mostrando cierto grado de eficiencia, puede Peñalosa destacar a los CAPS, que buscan deshacinar los hospitales públicos de la ciudad.

El alcalde no duda en enunciar el avance rápido de la construcción de Transmicable en Ciudad Bolívar y asegura que comenzando el 2018 entrará en funcionamiento. A Peñalosa hasta el momento hay que creerle cuando de plazos para entrega de obras se trata.

Todo lo anterior pareciera deslegitimar las intenciones de revocatoria que impulsan algunos sectores. Sin embargo a Peñalosa desde ya se le auguran días difíciles comenzando el 2018 , cuando de nuevo el tema del predial estará en boga y lo que este año fueron rebajas en algunos sectores se conviertan en aumentos futuros.

Seguirá siendo caballito de batalla para quienes quieren sacarlo de la alcaldía, los serios problemas de Transmilenio. Si bien anuncia más troncales y ampliación de estaciones, no pareciera que en el corto plazo la situación del sistema de transporte masivo cambie notoriamente.

A eso sumémosle la grave situación del sistema que alimenta Transmilenio y reemplazó, aunque aún no totalmente, el transporte público antiguo de la ciudad. El SITP es una bomba de tiempo que ya ha registrado estallidos episódicos pero que amenaza con colapsar, ante la grave situación financiera de los operadores entre otros problemas.

Urge una acción frontal, sobre la que sabemos se trabajea pero habrá que evidenciarla a corto plazo en lo referente a las cámaras de seguridad que la ciudad necesita para enfrentar lo serios problemas de seguridad ciudadana que la atacan. Se dice que tramitan la compra de por lo menos 1.500 para sumarlas a 350 que tiene ya la ciudad. Pero se denuncia que hay otras muchas más que están fuera de servicio.

Finalmente una carta vital que se juega Peñalosa para neutralizar a sus opositores que recogen firmas, deberá ser con todo y la presión de quienes defienden el metro propuesto por Petro de naturaleza subterránea, que el alcalde dinamice el proceso para hacerle ver a los bogotanos que el metro elevado saldrá de los anaqueles y será una realidad.

Volviendo al comienzo y atendiendo el tema de los alcaldes locales, dolor de cabeza de todos los alcaldes, a Peñalosa se le reconoce los esfuerzos para maniatar ese libertinaje que poseen los mandatarios locales para contratar y que facilita actos corruptos, pero a la vez se le cuestiona que esos alcaldes fueron nombrados por él y se dice en muchos casos, como cuotas de algunos concejales.

Y sobre parqueaderos, las inminentes nuevas tarifas sin duda volverán a prender la polémica sobre el servicio que prestan  estos lugares que de antemano se relevan de asumir cualquier responsabilidad sobre los vehículos.

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Equipo Bogotá AMPM

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Profesionales del periodismo

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