Solo quedan 35 mil vacunas contra el Covid-19 en Bogotá

Las dosis de la farmacéutica Pfizer serán destinadas para inmunizar al personal de segunda línea en salud que estén registrados en la plataforma PISIS.

Entre el miércoles y el domingo se procederá a aplicar las vacunas al personal médico, sin necesidad de que aparezca en la aplicación Mi Vacuna.

“Basta que el personal de talento humano en salud esté registrado en PISIS para que se pueda vacunar», afirmó la alcaldesa de Bogotá, Claudia López.

Los puestos de vacunación para este personal serán los mismos que se habilitaron en las últimas semanas.

Sin embargo, para que no se pierdan las dosis de Pfizer, desde este sábado se suministrarán las vacunas para los adultos mayores entre 65 y 69 años.

Se suspende vacunación de Sinovac

Ante la falta de vacunas de esta farmacéutica, el Distrito anunció el reagendamiento de la vacunación para primera y segunda dosis a partir del 28 de abril. Se espera que el 27 de este mes llegue un nuevo lote de vacunas al país.

La vacunación con Sinovac aplica para personas mayores de 70 años que faltan por aplicar segunda dosis y los adultos mayores entre 65 y 69 años que se inició con el agendamiento de las EPS.

Tres EPS se quedaron sin vacunas

Sanitas, Compensar y Famisanar anunciaron que no cuentan con más vacunas para primera y segunda dosis, especialmente de Sinovac.

Por esta razón, decidieron suspender indefinidamente el agendamiento de citas pendientes y que la vacunación continuará una vez reciban más dosis por parte de las autoridades sanitarias.

Se están reagendando las citas por mensaje de texto a sus afiliados para primeras y segundas dosis, según la instrucción del Ministerio de Salud.

Para Elías Botero, Presidente de Famisanar EPS, aunque cuentan con dosis de Astrazeneca, las personas no quieren aplicarse esta vacuna, desde la EPS se invitó a los afiliados a aplicarse este inmunológico que salva vidas.

La alcaldesa Claudia López sentenció que todas las vacunas salvan vidas, pero lo que pone en riesgo la vida es no ponerse la vacuna. Por ello, rechazar la aplicación de una vacuna es rechazar la posibilidad de estar vivo.

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