Un parqueadero último bastión para defender un humedal al noroccidente de Bogotá

La preocupación era latente entre la comunidad del barrio Ciudadela Colsubsidio y se hizo real este lunes cuando hicieron presencia funcionarios del Instituto Distrital de Recreación y Deporte –IDRD-, la Alcaldía Mayor y Local de Engativá acompañados de un escuadrón móvil antidisturbios para adelantar una diligencia pendiente: La recuperación de espacio público representado en un parqueadero.

El barrio se encuentra en la zona de la calle 80, exactamente en la UPZ 72, a cientos de metros del sistema Transmilenio, y se caracteriza por tener unas de las zonas verdes más grandes de la ciudad, pulmón natural de esta zona.

Una de esas áreas colinda con un humedal, el Juan Amarillo-Tibaguyes, reconocido en estudios del mes de abril de 2014 por la Corporación Autónoma Regional (CAR) como “un cuerpo acuático con especies de flora asociadas a las coberturas vegetales de la franja acuática, se observó una dinámica faunística asociada a ecosistemas de humedal en el rango altoandino, caracterización que confirmó el Subdirector de Ecosistemas y Ruralidad de la entidad por ese entonces, Juan Manuel Quiroz.

A pesar de la reconocida importancia de esa extensa zona compuesta por áreas verdes, canchas de pasto natural parta la práctica del futbol y corredores naturales para la actividad física y contemplativa, el temor de los habitantes creció ante las acciones inminentes, que con el uso de la fuerza , pretende adelantar la administración distrital que significarán una afectación grave e irreversible para  el humedal de manera grave.

El propio alcalde Peñalosa confirmó la decisión de construir un parque Metropolitano que tiene un costo de 20.000 millones de pesos, un poco mas de 6 millones de dólares, que sostiene no afectará el ecosistema a lo que la comunidad reacciona sosteniendo que  lo quieren hacer sobre el humedal en su zona de manejo y amortiguación (ZMPA) va en contravía de un fallo emitido por el Juez Cuarto, Lalo Enrique Olarte, quien suspendió provisionalmente los efectos del decreto 565 de 2017 en relación con la definición de recreación pasiva y usos en los humedales del nuevo POT de Peñalosa.

Según se sabe este es sólo uno de tres proyectos que tiene la Alcaldía y el IDRD planeados adelantar en esta zona. Los habitantes que años atrás se convirtieron en guardianes del humedal y con su uso permanente en actividades de esparcimiento y contemplativas son dolientes de este, se oponen a lo que pretende la alcaldía porque consideran que es una amenaza al ecosistema del humedal y las especies tanto vegetativas como animales que alberga el cuerpo de agua.

Alegan que no ha habido socialización ni garantías de participación en las discusiones, argumentan que lo que ha hecho el Distrito es decirle a la gente lo que van a hacer, “sin si quiera preguntar si están de acuerdo con la misma”, dice Myriam Moreno, una señora de la tercera edad, que se vió afectada con los gases lacrimógenos que por primera vez en su vida percibió y que se lanzaron contra una comunidad pacífica”.

Por su parte funcionarios de la Alcaldía aseguraron que lo que se hizo fue un procedimiento de recuperación del espacio público en los parqueaderos que había de manera ilegal, y que no iban a hacer ningún tipo de obra,

Sin embargo paralelamente circuló un video en donde otro de los funcionarios de la Alcaldía dice que la obra que se pretende en el humedal. es legal.

Los miembros de la comunidad en suma exigen de manera enfática que se cuide y se preserve lo que llaman la estructura principal ambiental de los cuerpos de agua, dice Fidel Poveda, biólogo de profesión, y miembro de la comisión ambiental de la localidad de Engativá.

Agregó el ambientalista Poveda que la intervención con máquinas en esas zonas no sólo afectaría la malla ambiental del territorio, sino que los animales que allí habitan terminarían comiéndose esa grama sintética que los mataría. Se refiere a uno de los proyectos de la alcaldía de construir canchas sintéticas en los terrenos.

Sostiene además Póveda, la afectación a la fauna existente en el ecosistema que está desapareciendo como resultado de las obras y remoción de escombros que se ha hecho por parte de la CAR en la PTAR.

Llamó la atención también sobre el inicio de la obra del lado de Suba en otro de los proyectos, en donde quieren fijar estructuras como pilotes de cemento en el humedal para construir paradójicamente un “sendero ecológico”. Es inminente en consecuencia la afectación de la biodiversidad. Tal es el caso de las aves migratorias o la fauna nocturna que perecerán por la iluminación que se pretende instalar allí.

La relación entre el parqueadero y el humedal, radica en que según la comunidad, esa era la acción que no habían podido realizar para poder empezar a hacer las obras que tienen planeadas,. El parqueadero queda ubicado mas o menos el centro de la obra en mención, y la presencia del ESMAD no sería más que la prueba reina de que van a hacer las obras sabiendo que la gente no estaba de acuerdo, expresó el líder ambientalista.

En últimas la comunidad dice que no quieren parques artificiales con grama sintética, si no el pasto natural, que se preserven los árboles, pulmones naturales de la ciudad, que pueden ser mas de mil allí, sin olvidar los otros miles que fueron deforestados al hacerse la PTAR Salitre, además de los existentes en un área nada despreciable de 14 hectáreas y con más de 20 años ahí plantados que no serían fácil de recupera.

Camilo, un líder comunitario que ha estado luchando por el territorio hace más de cuatro años, quien también hace parte de la comisión ambiental de la localidad, invitó a hacer la siguiente reflexión: “Se gastarían menos dinero si se hace un mantenimiento a la infraestructura existente en cambio de afectar el hábitat y todos estaríamos contentos”.

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